COP16: datos importantes sobre la cumbre de biodiversidad que puso a Colombia en el centro del mundo

Hablar de biodiversidad es hablar de la vida que nos rodea.

De los bosques, las plantas, los animales, los microorganismos, el agua y también de las relaciones que existen entre todos ellos.

En 2024, Colombia tuvo una oportunidad histórica para llevar esa conversación a uno de los escenarios ambientales más importantes del planeta: la COP16 de Biodiversidad, realizada en Cali.

Durante varios días, representantes de gobiernos, comunidades indígenas y locales, científicos, organizaciones, empresas y ciudadanos se reunieron alrededor de una pregunta que nos involucra a todos:

¿Cómo podemos cambiar nuestra relación con la naturaleza antes de que la pérdida de biodiversidad sea irreversible?.

En Jardines de Julia creemos que comprender estos espacios internacionales también nos ayuda a entender algo mucho más cercano: cada jardín, cada árbol y cada especie hacen parte de un sistema mucho más grande.

 

 

 


🌎 Primero: ¿qué es la COP16?

COP significa Conferencia de las Partes.

En este caso hablamos de la conferencia de los países que hacen parte del Convenio sobre la Diversidad Biológica, un acuerdo internacional que nació de la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro de 1992.

Su propósito gira alrededor de tres grandes objetivos:

Conservar la biodiversidad.

Utilizarla de manera sostenible.

Compartir de manera justa y equitativa los beneficios derivados del uso de los recursos genéticos.

La COP16 fue la reunión número 16 de este convenio y se realizó en Cali, Colombia, del 21 de octubre al 1 de noviembre de 2024.


🇨🇴 ¿Por qué Colombia fue tan importante en esta COP?

Colombia es uno de los países con mayor diversidad biológica del planeta.

De acuerdo con cifras divulgadas por el Ministerio de Ambiente antes de la conferencia, el país contaba con 79.828 especies registradas y se ubicaba entre los territorios más biodiversos del mundo.

Nuestra geografía ayuda a explicar esa riqueza.

Tenemos selvas tropicales.

Bosques andinos.

Páramos.

Manglares.

Sabanas.

Humedales.

Arrecifes.

Bosques secos.

Dos océanos.

Y una enorme variedad de pisos térmicos.

Por eso recibir una conferencia mundial sobre biodiversidad tenía un significado especial.

Colombia no solamente fue anfitriona.

También se convirtió durante varios días en una vitrina de aquello que el mundo intenta proteger.


🌿 Cali: una ciudad rodeada de biodiversidad

La elección de Cali tampoco fue casual.

La ciudad se encuentra junto a una región excepcionalmente biodiversa y funciona como puerta de entrada al Pacífico colombiano y al Chocó biogeográfico.

Durante la conferencia recibió delegaciones de más de 190 países y se convirtió en el centro de las conversaciones internacionales sobre la protección de la naturaleza.

Pero la COP16 quiso ir más allá de las salas de negociación.

Por eso contó con una Zona Azul, destinada principalmente a las negociaciones oficiales, y una Zona Verde, diseñada como un espacio mucho más abierto a la ciudadanía.

Esta última llegó a convertirse en la Zona Verde más grande organizada hasta entonces en una COP de Biodiversidad.


🕊️ “Paz con la Naturaleza”

Ese fue el mensaje central elegido por Colombia para la COP16.

Paz con la Naturaleza.

Una frase sencilla que plantea una reflexión profunda.

Durante décadas hemos entendido el desarrollo como la posibilidad de extraer más recursos, ocupar más territorio y producir cada vez más.

Pero los ecosistemas tienen límites.

El concepto de “Paz con la Naturaleza” buscó precisamente cuestionar esa relación y proponer una forma distinta de convivencia entre las sociedades humanas y los ecosistemas.

No se trata únicamente de conservar determinados animales o plantas.

Se trata de cambiar la manera en la que pensamos nuestra relación con el planeta.


🌸 Una flor colombiana como símbolo

La identidad visual de la COP16 también tuvo una fuerte conexión con la naturaleza colombiana.

La protagonista fue la flor de Inírida, una especie estrechamente relacionada con los paisajes de Guainía.

El diseño oficial incorporó 36 pétalos de colores: 23 representaban las metas del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal y 13 las ecorregiones priorizadas de Colombia.

Más que un elemento gráfico, la flor se convirtió en una forma de representar diversidad, territorio y conexión.

Una planta transformada en símbolo de una conversación global.


🌱 ¿Qué son las 23 metas de biodiversidad?

Una de las razones por las que la COP16 fue especialmente importante es que llegó después de la adopción del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal en 2022.

Este acuerdo estableció 23 metas globales para 2030 destinadas a detener y revertir la pérdida de biodiversidad.

Entre ellas se encuentran objetivos relacionados con protección y restauración de ecosistemas, reducción de especies invasoras, disminución de contaminación, financiación para la naturaleza y participación de comunidades.

La COP16 fue uno de los primeros grandes momentos para revisar cómo estaban avanzando los países en la implementación de esas metas.

En otras palabras:

Ya no se trataba únicamente de prometer.

Era momento de comenzar a mostrar cómo convertir esos compromisos en acciones.


🇨🇴 Colombia presentó su propio plan

Durante la apertura de la COP16, Colombia presentó oficialmente su Plan de Acción de Biodiversidad al 2030.

El documento planteó cuatro grandes apuestas estratégicas, seis metas nacionales y 191 acciones destinadas a contribuir al cumplimiento de las 23 metas globales.

Para su construcción se desarrolló un proceso participativo en distintas regiones y sectores del país.

La intención era que la biodiversidad dejara de ser únicamente un asunto de instituciones ambientales y empezara a ocupar un lugar mucho más importante dentro de las decisiones económicas, territoriales y sociales.


🧑🏽‍🌾 Las comunidades también estuvieron en el centro

Uno de los temas más importantes de la COP16 fue el reconocimiento del papel de los pueblos indígenas y las comunidades locales en la conservación de la biodiversidad.

Muchas de las zonas naturales mejor conservadas del planeta coinciden con territorios habitados o gestionados tradicionalmente por estas comunidades.

Durante la COP16 se adoptó un nuevo programa de trabajo relacionado con el artículo 8(j) del Convenio sobre la Diversidad Biológica y se acordó crear un órgano subsidiario permanente dedicado a pueblos indígenas y comunidades locales.

Esto representó un avance importante hacia una idea esencial:

La biodiversidad no puede protegerse ignorando a quienes llevan generaciones conviviendo con ella.


🧬 Biodiversidad también significa información genética

Uno de los temas más complejos de la conferencia estuvo relacionado con la llamada información digital sobre secuencias genéticas, conocida como DSI por sus siglas en inglés.

Hoy es posible estudiar digitalmente información genética de plantas, microorganismos y animales para desarrollar medicamentos, productos agrícolas, cosméticos, investigaciones y tecnologías.

La gran pregunta es:

¿Quién debe beneficiarse económicamente cuando esa información proviene de la biodiversidad de un territorio determinado?

Durante la COP16 se avanzó en la creación de un mecanismo internacional para compartir esos beneficios y nació el llamado Fondo de Cali. Posteriormente fue lanzado oficialmente en febrero de 2025 durante la sesión reanudada de la COP16 en Roma.


💚 El Fondo de Cali

Este fondo busca recibir aportes de determinadas empresas que obtienen beneficios comerciales a partir de información digital de recursos genéticos.

Un aspecto especialmente importante es que el 50 % de sus recursos está destinado a atender necesidades identificadas por pueblos indígenas y comunidades locales, incluyendo mujeres y jóvenes.

Esto conecta ciencia, economía, biodiversidad y justicia.

Porque proteger la naturaleza también significa preguntarnos cómo se distribuyen los beneficios obtenidos de ella.


🌎 La biodiversidad no es solamente un asunto de científicos

Cuando escuchamos palabras como ecosistema, conservación o diversidad genética, podemos sentir que estamos frente a problemas demasiado grandes y lejanos.

Pero la biodiversidad también está en nuestra vida cotidiana.

Está en los alimentos.

En el agua.

En los polinizadores.

En los árboles que regulan la temperatura de nuestras ciudades.

En los microorganismos del suelo.

En las plantas medicinales.

En los bosques que almacenan carbono.

En los jardines donde diferentes especies encuentran alimento y refugio.

Nuestra calidad de vida depende de ecosistemas capaces de seguir funcionando.

Por eso la conservación de la biodiversidad no es únicamente una causa ambiental.

También es un asunto social, económico y humano.


🌿 ¿Y qué tiene que ver un jardín con todo esto?

Mucho más de lo que parece.

Un jardín es un pequeño ecosistema.

Cuando escogemos plantas nativas, permitimos la llegada de polinizadores, cuidamos el suelo, usamos el agua responsablemente o evitamos productos innecesariamente agresivos, estamos tomando decisiones sobre biodiversidad.

No solucionaremos la crisis ambiental únicamente desde una maceta.

Pero los jardines sí pueden convertirse en lugares donde aprendemos algo fundamental:

ninguna especie vive completamente sola.

Una planta puede alimentar un insecto.

Ese insecto puede polinizar otra planta.

Una hoja puede convertirse en materia orgánica.

Esa materia puede alimentar el suelo.

Y el suelo permitirá que una nueva planta vuelva a crecer.

Todo está conectado.


🪴 La biodiversidad también empieza cerca de nosotros

Uno de los mensajes más importantes que deja una conferencia como la COP16 es que conservar la naturaleza no significa únicamente proteger lugares remotos.

También significa transformar nuestros propios espacios.

Un balcón.

Una terraza.

Un jardín.

Un parque.

Un separador urbano.

Cada uno puede convertirse en una pequeña oportunidad para devolver algo de vida a nuestras ciudades.

Podemos comenzar escogiendo especies adecuadas para nuestro entorno, diversificando las plantas, evitando desperdiciar agua y entendiendo qué animales e insectos también hacen parte del jardín.

Porque cuando empezamos a reconocer la biodiversidad que tenemos cerca, también comenzamos a entender mejor aquella que existe mucho más lejos.


🌱 Hacer paz con la naturaleza también empieza en casa

La COP16 reunió gobiernos, científicos, empresas y organizaciones internacionales alrededor de algunos de los grandes desafíos ambientales de nuestro tiempo.

Pero quizás su mensaje más poderoso puede expresarse de una manera mucho más sencilla.

Necesitamos volver a entendernos como parte de la naturaleza.

No como algo separado de ella.

Cada planta que conocemos.

Cada especie que protegemos.

Cada espacio verde que recuperamos.

Cada jardín que diseñamos pensando también en la vida que puede albergar.

Son pequeñas maneras de reconstruir esa relación.

Porque la biodiversidad no es solamente aquello que debemos conservar.

Es aquello de lo que también formamos parte.

 

Jardines de Julia
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